Empresas · Tecnología
Seguros para empresas tecnológicas
La ley no obliga con carácter general a una empresa tecnológica a contratar seguro; lo exigen sus clientes e inversores, casi siempre antes de firmar. Las empresas tecnológicas necesitan tres piezas que se solapan en los bordes: responsabilidad civil profesional por sus errores, ciberseguro por los datos y una póliza que nombre la inteligencia artificial si la usan.
Qué seguros necesita una empresa tecnológica
Una guía por cada tipo de reclamación.
- RC profesional para startups tecnológicasErrores de software, incumplimiento de SLA y la trampa del claims made: qué cubre y qué fechas mirar.
- Responsabilidad civil para empresas de IAQuién responde cuando falla un sistema de IA y qué coberturas necesita quien lo desarrolla o lo integra.
- CiberseguroBrechas de datos, extorsión e interrupción del servicio: qué cubre, qué exclusiones tumban un siniestro y qué límite pedir.
Lo que suele fallar en una empresa tecnológica
La póliza paga la reclamación, no el error
La mayoría de las pólizas de responsabilidad civil profesional se contratan «por reclamación» (claims made): responden de lo que se reclama mientras están vigentes, no de lo que se hizo mientras lo estuvieron. La ley admite estas cláusulas (art. 73 de la Ley de Contrato de Seguro), y con ellas dos fechas deciden si el seguro sirve: la retroactividad, que alcanza a errores anteriores a la póliza, y el periodo posterior, que alcanza a reclamaciones tardías. Cambiar de aseguradora para ahorrar, o que otra empresa compre la suya, abre un hueco por el que entra la reclamación de un cliente antiguo.
Dos pólizas que se señalan una a otra
Una fuga de datos puede ser, a la vez, un error profesional y un incidente de ciberseguridad. Si la responsabilidad civil profesional y el ciberseguro se contratan por separado y sin cruzarlas, cada aseguradora puede entender que el siniestro es de la otra, y la empresa lo descubre cuando ya ha ocurrido. Conviene decidir de antemano qué póliza abre cada tipo de incidente y comprobar que ninguna lo excluye por entender que lo cubre la otra. La guía del ciberseguro explica las exclusiones que más a menudo tumban un siniestro.
El límite lo fijó el primer cliente y nadie lo ha vuelto a mirar
Los clientes grandes y los inversores piden en el contrato un límite mínimo de cobertura, y la empresa contrata ese. Un año y varios clientes después, el contrato nuevo pide más y la póliza sigue como estaba. Revisar los límites en cada hito —un cliente de peso, una ronda de financiación, una adquisición— cuesta menos que descubrir, con la reclamación ya encima, que lo firmado exigía más de lo asegurado. La guía de responsabilidad civil profesional para startups detalla qué factores mueven el límite y cuándo conviene subirlo.
Si el producto usa IA, la póliza tiene que decirlo
Muchas pólizas se redactaron antes de que la inteligencia artificial formara parte del producto. Si el condicionado no la menciona, puede dejarla fuera o abrir una discusión sobre si el daño entra en la cobertura. Quien integra IA en su servicio, o la ofrece a otros, debería comprobar que la póliza la recoge de forma expresa y no solo por omisión. La guía de responsabilidad civil para empresas de IA explica quién responde legalmente por un daño causado por la IA.
¿Su empresa vende tecnología y no sabe qué seguros le faltan?
Cuéntenos qué hace su producto y qué le piden sus clientes, y le indicamos qué pólizas mirar primero.